Siempre hay dos versiones de la misma historia, y es muy difícil determinar cual es verdad y cual es mentira. Considero que en muchos de los casos ambas tienen tintes de realidad y unas tantas exageraciones. Mi interés nunca fue dar una versión de lo que me pasó, o lo que viví, sino en realidad era que pasara el tiempo y voltear la página. Ahora entiendo que muchas cosas simplemente no se olvidan y formarán párate de la vida como una enseñanza, una experiencia, o (en tu caso para mi) un trago amargo que no deseo que se repita.
Te conozco y se que sí algún día lees esto simplemente vas a expresar negación al respecto y hasta podrías retomar tu ya bien conocido guión contra mí. Pero mi intención no es que aceptes ante nadie lo que te escribo, ni siquiera me interesa lo que puedas opinar; lo importante es precisamente aquello que no vas a decir y que te guardarás para ti sola dentro de esa cabeza llena de cosas raras.
Cuando decidí terminar contigo me dijiste que te encargarías de quedar como la víctima, y te aplaudo lo duro que lo intentaste aunque los resultados no fueron lo que esperabas. Optaste por comenzar una campaña de desprestigio hacia mí utilizando en mi contra intimidades que te había confiado, y tratando de envolver a mi gente querida con lágrimas y lástima. Afortunadamente sólo unos pocos incautos se compadecieron y creyeron en ti, y fueron aquellos que ni siquiera eran muy cercanos o de plano ni me conocían.
Dijiste que yo te había engañado, en vez de decir que te acostabas con un buen "amigo" mío. Dijiste que te había dejado en la calle y sin dinero, aunque pagué todos tus gastos por casi dos años hasta que me avisaste que vivirías con el hombre que te embarazó. Me agrediste verbal y físicamente, aunque te ayude económicamente para poner un negocio que después negaste tener. Quisiste quitarme mi dinero al decir que te correspondía, aunque intentaste destruirme de las maneras más ruines y bajas que nunca creí conocer. Dices que los mexicanos somos unos pendejos, aunque eres tú la que sigue queriendo estar entre ellos. Dices que los mexicanos somos unos "huevones", aunque eres tú quien está a la caza de uno para no hacer nada fructífero por ti misma. Dijiste que yo no sabía amar, aunque fuiste tú la que tuvo 9 parejas en 2 años después de separarte de mi y aún así en ocasiones seguías buscándome para regresar. Dijiste que ibas a acabar conmigo, aunque fuiste tú la que terminó suplicando que ya detuviera mi contraataque.
Hablé con Felipe, me confesó que desde meses antes a nuestra separación ya se veían. Creo que debo estar agradecido que decidieras estar con él, eso me permitió alejarme de ti. También gracias eso me pude percatar con quién cuento en realidad, y que son muchas personas (más de las que yo imaginaba). Gracias a eso me acerqué a quienes había alejado en algún momento, y me alejé de quienes no valía la pena tener cerca. Gracias a eso conocí gente nueva, gente que marca mi vida hoy por hoy y que me permite ni siquiera querer voltear atrás o revivir otras épocas.
Quizá nunca sepas lo bonito que sentí al recibir todo ese apoyo de familia, amigos, y personas que apenas había conocido. Y quizá nunca lo sepas porque tu personalidad y carácter te privará de ello, te seguirá alejando de gente buena, y podrías terminar muy sola (más de lo que ya estas el día de hoy). ¿Entiendes la magnitud? Si no lo captas sólo responde la siguiente pregunta: ¿porqué sigues aquí y no regresas a tu país?
Gracias a esas personas poco a poco me fui enterando de cómo te expresabas de mí, de como ibas manejando la realidad. Ahora entiendo por que tu hermana cuando vino a México me hacia comentarios que no lograba conectar del todo bien, pero que en ese momento creo que no tenía cabeza para aclararlos.
Lo que ahora si quiero aclarar es que hoy por ti solo siento desprecio y un poco de náuseas. Seguro algún día se me pasará la repulsión que tengo hacia ti y quizá mucho antes de lo que yo mismo pienso, aunque también ten por seguro que no olvidaré la clase de persona que eres y serás. Porque las personas no cambiamos, así que en esencia serás la misma aunque pretendas mejorar.
Esta carta no la escribí por despecho, aunque por su texto así pareciera. La escribí para comunicarte lo que pienso de ti y así dejes de preguntar por mí, dejes de buscarme en redes sociales, o trates de contactarme a través de terceros. No te deseo nada, y no cuentas conmigo, ni para bien ni para mal. Te compadezco, ya que el resto de tu vida cargarás con aquello que hasta hoy no te ha permitido ser feliz del todo: tú misma.
Atentamente,
El Mexicano que no se dejó de una polaca.
P.D.
Hubo algo que me increpaste, en privado y de frente, que en su momento negué por pena. Lo admito. Ese día me miraste a los ojos y entre tu risa cínica y una voz algo nerviosa me reclamaste: Fue una trampa, todo lo hiciste para separarte de mi.
Te confieso (y eres a la primera que se lo digo) que sí fue algo planeado, aunque lo que buscaba de principio no era una separación sino un nombre. Era un plan estúpido y pensé que no iba a funcionar, pensé que yo iba a quedar como un idiota ante ti y que tras proponerte el trato no iba a pasar nada. Aún así con toda probabilidad en contra me arriesgué. Lo había decidido y sabes que cuando decido algo muy pocas veces me hecho para atrás.
Para mi sorpresa tomó menos de 30 minutos y el plan ya había dado el resultado esperado, habías dicho un nombre y era el que tenía en mi cabeza desde meses atrás. Y lo que pasó fue que ese sábado por la tarde no sólo había descubierto un adulterio... había descubierto un monstruo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario