Puede sonar rudo, pero literal no somos iguales.
Mucho ahora se habla de la igualdad, de que todos somos hijos de un mismo dios, de que todos somos seres humanos, de que todos somos iguales, pero en realidad es un mero pensamiento que muchas veces nos llegamos a creer pero que en el fondo solo se trata de una farsa ideológica y pseudo moralista.
Lo chistoso es que en el primer momento que podemos demostramos que ni nosotros mismos nos creemos eso. Decidimos no hablarle a cierto tipo de gente, solemos tener afinidad a otro cierto tipo de gente, no todas las personas nos excitan, y no todas las personas nos espantan. Sabemos diferenciar al mismo tiempo que pretendemos igualar.
No todos le van al mismo equipo de fútbol, no todos usamos la misma playera o pantalón, y definitivamente no todos comemos lo mismo. Tenemos gustos distintos, apariencias diferentes, hablamos en varios idiomas, nos comunicamos diferente, no nos entendemos del todo, nos peleamos entre si, con algunos nos contentamos más rápido que con otros, amamos a pocos, queremos a varios, y la mayoría no nos interesa específicamente hablando. Ni siquiera creemos en el mismo Dios, y otros ni eso.
A veces confundimos la igualdad con la equidad. Si bien no somos iguales por naturaleza, si tenemos el derecho de equidad y la obligación de ser equitativos. Si entendiéramos esos dos conceptos la vida seria mucho mejor. Si intentamos tratarnos como iguales no vamos a llegar a nada, ya que simplemente aquellos que dan la vida recibirían lo mismo que aquellos que la quitan. No podemos vivir en un mundo así. Nos merecemos un mundo donde sepamos reconocer nuestras diferencias y disfrutarlas al máximo.
La equidad es la cualidad que mueve a dar a cada uno lo que merece. Al que roba no hay que cortarle las manos, primero hay que ver porque robo y después darle lo que merezca. Quizá su merecido es ser ayudado, quizá es ser castigado. La equidad es que todos tengamos las mismas oportunidades sin importar que tan diferentes seamos, ya dependerá de cada quien si las tomamos o las dejamos ir.
Que no te apene ser selectivo, ya que la selección es natural. Tienes el derecho de hacer lo que quieras con quien tu selecciones, siempre y cuando no afectes a terceros. Tienes la obligación de dejar hacer a los demás lo que quieran con quien ellos seleccionen, siempre y cuando no afecten a terceros. Tampoco valemos lo mismo; el valor de alguien que maltrata es mucho más bajo que el de alguien que ama.
Hay diferencias claras, las queramos ver o no. Lo que si nos debe de quedar claro es que entre mas odiemos menos seremos queridos, y entre mas miremos para abajo no podremos admirar a quien en realidad tenemos enfrente.
No todos somos iguales, todos somos muy diferentes. Y doy gracias al Señor por ello, de lo contrario seriamos un animal más cuyo simple objetivo de vida es sobrevivir hasta la muerte.
Puntos Suspensivos...
Hace mucho tiempo a alguien se le ocurrió algo denominado comunismo, y trató de ponerlo en marcha como una mala definición de igualdad que tiene como desenlace nada menos que el fracaso social, económico, emocional... y donde el primero en marcar una clara diferencia hacia los demás es quien lo lidera.
viernes, 17 de octubre de 2014
miércoles, 10 de septiembre de 2014
Carta a una polaca
Siempre hay dos versiones de la misma historia, y es muy difícil determinar cual es verdad y cual es mentira. Considero que en muchos de los casos ambas tienen tintes de realidad y unas tantas exageraciones. Mi interés nunca fue dar una versión de lo que me pasó, o lo que viví, sino en realidad era que pasara el tiempo y voltear la página. Ahora entiendo que muchas cosas simplemente no se olvidan y formarán párate de la vida como una enseñanza, una experiencia, o (en tu caso para mi) un trago amargo que no deseo que se repita.
Te conozco y se que sí algún día lees esto simplemente vas a expresar negación al respecto y hasta podrías retomar tu ya bien conocido guión contra mí. Pero mi intención no es que aceptes ante nadie lo que te escribo, ni siquiera me interesa lo que puedas opinar; lo importante es precisamente aquello que no vas a decir y que te guardarás para ti sola dentro de esa cabeza llena de cosas raras.
Cuando decidí terminar contigo me dijiste que te encargarías de quedar como la víctima, y te aplaudo lo duro que lo intentaste aunque los resultados no fueron lo que esperabas. Optaste por comenzar una campaña de desprestigio hacia mí utilizando en mi contra intimidades que te había confiado, y tratando de envolver a mi gente querida con lágrimas y lástima. Afortunadamente sólo unos pocos incautos se compadecieron y creyeron en ti, y fueron aquellos que ni siquiera eran muy cercanos o de plano ni me conocían.
Dijiste que yo te había engañado, en vez de decir que te acostabas con un buen "amigo" mío. Dijiste que te había dejado en la calle y sin dinero, aunque pagué todos tus gastos por casi dos años hasta que me avisaste que vivirías con el hombre que te embarazó. Me agrediste verbal y físicamente, aunque te ayude económicamente para poner un negocio que después negaste tener. Quisiste quitarme mi dinero al decir que te correspondía, aunque intentaste destruirme de las maneras más ruines y bajas que nunca creí conocer. Dices que los mexicanos somos unos pendejos, aunque eres tú la que sigue queriendo estar entre ellos. Dices que los mexicanos somos unos "huevones", aunque eres tú quien está a la caza de uno para no hacer nada fructífero por ti misma. Dijiste que yo no sabía amar, aunque fuiste tú la que tuvo 9 parejas en 2 años después de separarte de mi y aún así en ocasiones seguías buscándome para regresar. Dijiste que ibas a acabar conmigo, aunque fuiste tú la que terminó suplicando que ya detuviera mi contraataque.
Hablé con Felipe, me confesó que desde meses antes a nuestra separación ya se veían. Creo que debo estar agradecido que decidieras estar con él, eso me permitió alejarme de ti. También gracias eso me pude percatar con quién cuento en realidad, y que son muchas personas (más de las que yo imaginaba). Gracias a eso me acerqué a quienes había alejado en algún momento, y me alejé de quienes no valía la pena tener cerca. Gracias a eso conocí gente nueva, gente que marca mi vida hoy por hoy y que me permite ni siquiera querer voltear atrás o revivir otras épocas.
Quizá nunca sepas lo bonito que sentí al recibir todo ese apoyo de familia, amigos, y personas que apenas había conocido. Y quizá nunca lo sepas porque tu personalidad y carácter te privará de ello, te seguirá alejando de gente buena, y podrías terminar muy sola (más de lo que ya estas el día de hoy). ¿Entiendes la magnitud? Si no lo captas sólo responde la siguiente pregunta: ¿porqué sigues aquí y no regresas a tu país?
Gracias a esas personas poco a poco me fui enterando de cómo te expresabas de mí, de como ibas manejando la realidad. Ahora entiendo por que tu hermana cuando vino a México me hacia comentarios que no lograba conectar del todo bien, pero que en ese momento creo que no tenía cabeza para aclararlos.
Lo que ahora si quiero aclarar es que hoy por ti solo siento desprecio y un poco de náuseas. Seguro algún día se me pasará la repulsión que tengo hacia ti y quizá mucho antes de lo que yo mismo pienso, aunque también ten por seguro que no olvidaré la clase de persona que eres y serás. Porque las personas no cambiamos, así que en esencia serás la misma aunque pretendas mejorar.
Esta carta no la escribí por despecho, aunque por su texto así pareciera. La escribí para comunicarte lo que pienso de ti y así dejes de preguntar por mí, dejes de buscarme en redes sociales, o trates de contactarme a través de terceros. No te deseo nada, y no cuentas conmigo, ni para bien ni para mal. Te compadezco, ya que el resto de tu vida cargarás con aquello que hasta hoy no te ha permitido ser feliz del todo: tú misma.
Atentamente,
El Mexicano que no se dejó de una polaca.
P.D.
Hubo algo que me increpaste, en privado y de frente, que en su momento negué por pena. Lo admito. Ese día me miraste a los ojos y entre tu risa cínica y una voz algo nerviosa me reclamaste: Fue una trampa, todo lo hiciste para separarte de mi.
Te confieso (y eres a la primera que se lo digo) que sí fue algo planeado, aunque lo que buscaba de principio no era una separación sino un nombre. Era un plan estúpido y pensé que no iba a funcionar, pensé que yo iba a quedar como un idiota ante ti y que tras proponerte el trato no iba a pasar nada. Aún así con toda probabilidad en contra me arriesgué. Lo había decidido y sabes que cuando decido algo muy pocas veces me hecho para atrás.
Para mi sorpresa tomó menos de 30 minutos y el plan ya había dado el resultado esperado, habías dicho un nombre y era el que tenía en mi cabeza desde meses atrás. Y lo que pasó fue que ese sábado por la tarde no sólo había descubierto un adulterio... había descubierto un monstruo.
Te conozco y se que sí algún día lees esto simplemente vas a expresar negación al respecto y hasta podrías retomar tu ya bien conocido guión contra mí. Pero mi intención no es que aceptes ante nadie lo que te escribo, ni siquiera me interesa lo que puedas opinar; lo importante es precisamente aquello que no vas a decir y que te guardarás para ti sola dentro de esa cabeza llena de cosas raras.
Cuando decidí terminar contigo me dijiste que te encargarías de quedar como la víctima, y te aplaudo lo duro que lo intentaste aunque los resultados no fueron lo que esperabas. Optaste por comenzar una campaña de desprestigio hacia mí utilizando en mi contra intimidades que te había confiado, y tratando de envolver a mi gente querida con lágrimas y lástima. Afortunadamente sólo unos pocos incautos se compadecieron y creyeron en ti, y fueron aquellos que ni siquiera eran muy cercanos o de plano ni me conocían.
Dijiste que yo te había engañado, en vez de decir que te acostabas con un buen "amigo" mío. Dijiste que te había dejado en la calle y sin dinero, aunque pagué todos tus gastos por casi dos años hasta que me avisaste que vivirías con el hombre que te embarazó. Me agrediste verbal y físicamente, aunque te ayude económicamente para poner un negocio que después negaste tener. Quisiste quitarme mi dinero al decir que te correspondía, aunque intentaste destruirme de las maneras más ruines y bajas que nunca creí conocer. Dices que los mexicanos somos unos pendejos, aunque eres tú la que sigue queriendo estar entre ellos. Dices que los mexicanos somos unos "huevones", aunque eres tú quien está a la caza de uno para no hacer nada fructífero por ti misma. Dijiste que yo no sabía amar, aunque fuiste tú la que tuvo 9 parejas en 2 años después de separarte de mi y aún así en ocasiones seguías buscándome para regresar. Dijiste que ibas a acabar conmigo, aunque fuiste tú la que terminó suplicando que ya detuviera mi contraataque.
Hablé con Felipe, me confesó que desde meses antes a nuestra separación ya se veían. Creo que debo estar agradecido que decidieras estar con él, eso me permitió alejarme de ti. También gracias eso me pude percatar con quién cuento en realidad, y que son muchas personas (más de las que yo imaginaba). Gracias a eso me acerqué a quienes había alejado en algún momento, y me alejé de quienes no valía la pena tener cerca. Gracias a eso conocí gente nueva, gente que marca mi vida hoy por hoy y que me permite ni siquiera querer voltear atrás o revivir otras épocas.
Quizá nunca sepas lo bonito que sentí al recibir todo ese apoyo de familia, amigos, y personas que apenas había conocido. Y quizá nunca lo sepas porque tu personalidad y carácter te privará de ello, te seguirá alejando de gente buena, y podrías terminar muy sola (más de lo que ya estas el día de hoy). ¿Entiendes la magnitud? Si no lo captas sólo responde la siguiente pregunta: ¿porqué sigues aquí y no regresas a tu país?
Gracias a esas personas poco a poco me fui enterando de cómo te expresabas de mí, de como ibas manejando la realidad. Ahora entiendo por que tu hermana cuando vino a México me hacia comentarios que no lograba conectar del todo bien, pero que en ese momento creo que no tenía cabeza para aclararlos.
Lo que ahora si quiero aclarar es que hoy por ti solo siento desprecio y un poco de náuseas. Seguro algún día se me pasará la repulsión que tengo hacia ti y quizá mucho antes de lo que yo mismo pienso, aunque también ten por seguro que no olvidaré la clase de persona que eres y serás. Porque las personas no cambiamos, así que en esencia serás la misma aunque pretendas mejorar.
Esta carta no la escribí por despecho, aunque por su texto así pareciera. La escribí para comunicarte lo que pienso de ti y así dejes de preguntar por mí, dejes de buscarme en redes sociales, o trates de contactarme a través de terceros. No te deseo nada, y no cuentas conmigo, ni para bien ni para mal. Te compadezco, ya que el resto de tu vida cargarás con aquello que hasta hoy no te ha permitido ser feliz del todo: tú misma.
Atentamente,
El Mexicano que no se dejó de una polaca.
P.D.
Hubo algo que me increpaste, en privado y de frente, que en su momento negué por pena. Lo admito. Ese día me miraste a los ojos y entre tu risa cínica y una voz algo nerviosa me reclamaste: Fue una trampa, todo lo hiciste para separarte de mi.
Te confieso (y eres a la primera que se lo digo) que sí fue algo planeado, aunque lo que buscaba de principio no era una separación sino un nombre. Era un plan estúpido y pensé que no iba a funcionar, pensé que yo iba a quedar como un idiota ante ti y que tras proponerte el trato no iba a pasar nada. Aún así con toda probabilidad en contra me arriesgué. Lo había decidido y sabes que cuando decido algo muy pocas veces me hecho para atrás.
Para mi sorpresa tomó menos de 30 minutos y el plan ya había dado el resultado esperado, habías dicho un nombre y era el que tenía en mi cabeza desde meses atrás. Y lo que pasó fue que ese sábado por la tarde no sólo había descubierto un adulterio... había descubierto un monstruo.
domingo, 31 de agosto de 2014
Hablemos de Probabilidades... Yo Soy Escéptico
Si voy al supermercado por manzanas y de una pila de una sola manzana ¿Cual es la probabilidad de que dos estén podridas?
Pareciera una pregunta estúpida, y en realidad lo es. La probabilidad es nula. Pero si agrandamos la pila de manzanas a dos ya no suena tan descabellado... que dos pudiesen estar podridas. Poco probable, pero ciertamente posible.
¿Y si agrandáramos la pila a diez, o a cien, o a mil? cada manzana que agreguemos hace más posible que dos de ellas puedan estar podridas. Ahora imaginen que en vez de mil fueran ochenta mil manzanas, o mejor aun que en vez de ochenta mil fueran trescientas trillones de ellas. Solo dos, solo estoy pidiendo que dos lo estén, y no es que me guste la podredumbre pero si la probabilidad de que algo suceda. Una probabilidad tan alta que se convierte CASI en verdad absoluta, en algo CASI irrefutable.
Yo soy escéptico en muchas cosas, pero creyente de muchas más (sobre todo de lo que se puede probar científicamente hablando, o por efectos de altas probabilidades). Tengo un poco de fe, pero tengo más razonamiento. Y pienso, y pienso, y sigo pensando, y todo gracias a mi cerebro el cual no es nada espectacular. Sin embargo no creo que sea el único ser humano con una mente pensante (sin hablar de niveles), ya sea en este mundo... o en algún otro.
Si juntáramos todas las estrellas que a simple vista están en el cielo podríamos llegar a contar alrededor de ochenta mil. Pero si hablamos de estrellas más allá de las que se pueden ver, estaríamos hablando de alrededor de trescientas trillones de ellas. Una de esas tantas es el Sol, la cual tiene un planeta con vida de todo tipo y entre ella hay vida inteligente (o al menos eso creemos)
Si en lugar de manzanas fueran estrellas, y si en lugar de una pila fuera un universo ¿Cual es la probabilidad que existan dos estrellas, entre trescientas trillones, con un planeta que albergue vida, y que entre tanta vida hubiera una que fuera inteligente?
Improbable pensar que sólo una, entre trescientas trillones, albergué un planeta con esas características. Sin embargo en nuestra sociedad nos limitamos a creer que así es. Y no es por estupidez (como muchos pudieran pensar), sino porque nuestra especie alberga una característica que en ocasiones nos impide comprender que nuestra opinión no es la única, o que nuestra existencia no es exclusiva. Egocentrismo.
Ciertamente la vida no sólo se genera en nuestro planeta, y bajo nuestras condiciones ambientales. Ciertamente una vida que razona no es algo exclusivo de 1 estrella entre trescientas millones. Y ciertamente puede haber un par de manzanas proteínas entre una cesta de ochenta mil.
No es fe, no es testarudas, no es fantasía, simplemente es probabilidad. Aunque suene egocéntrico de mi parte.
Por otro lado...
El planeta Tierra tiene una edad aproximada de 4500 millones de años. El humano (homo sapiens) apareció en este planeta hace 260 mil años, lo que significa un 0.0057% de la edad de la Tierra... ¿Qué probabilidad existe de que en el restante 99.9943% del tiempo existiera en este planeta otra raza distinta a la nuestra con inteligencia y razonamiento?
Pareciera una pregunta estúpida, y en realidad lo es. La probabilidad es nula. Pero si agrandamos la pila de manzanas a dos ya no suena tan descabellado... que dos pudiesen estar podridas. Poco probable, pero ciertamente posible.
¿Y si agrandáramos la pila a diez, o a cien, o a mil? cada manzana que agreguemos hace más posible que dos de ellas puedan estar podridas. Ahora imaginen que en vez de mil fueran ochenta mil manzanas, o mejor aun que en vez de ochenta mil fueran trescientas trillones de ellas. Solo dos, solo estoy pidiendo que dos lo estén, y no es que me guste la podredumbre pero si la probabilidad de que algo suceda. Una probabilidad tan alta que se convierte CASI en verdad absoluta, en algo CASI irrefutable.
Yo soy escéptico en muchas cosas, pero creyente de muchas más (sobre todo de lo que se puede probar científicamente hablando, o por efectos de altas probabilidades). Tengo un poco de fe, pero tengo más razonamiento. Y pienso, y pienso, y sigo pensando, y todo gracias a mi cerebro el cual no es nada espectacular. Sin embargo no creo que sea el único ser humano con una mente pensante (sin hablar de niveles), ya sea en este mundo... o en algún otro.
Si juntáramos todas las estrellas que a simple vista están en el cielo podríamos llegar a contar alrededor de ochenta mil. Pero si hablamos de estrellas más allá de las que se pueden ver, estaríamos hablando de alrededor de trescientas trillones de ellas. Una de esas tantas es el Sol, la cual tiene un planeta con vida de todo tipo y entre ella hay vida inteligente (o al menos eso creemos)
Si en lugar de manzanas fueran estrellas, y si en lugar de una pila fuera un universo ¿Cual es la probabilidad que existan dos estrellas, entre trescientas trillones, con un planeta que albergue vida, y que entre tanta vida hubiera una que fuera inteligente?
Improbable pensar que sólo una, entre trescientas trillones, albergué un planeta con esas características. Sin embargo en nuestra sociedad nos limitamos a creer que así es. Y no es por estupidez (como muchos pudieran pensar), sino porque nuestra especie alberga una característica que en ocasiones nos impide comprender que nuestra opinión no es la única, o que nuestra existencia no es exclusiva. Egocentrismo.
Ciertamente la vida no sólo se genera en nuestro planeta, y bajo nuestras condiciones ambientales. Ciertamente una vida que razona no es algo exclusivo de 1 estrella entre trescientas millones. Y ciertamente puede haber un par de manzanas proteínas entre una cesta de ochenta mil.
No es fe, no es testarudas, no es fantasía, simplemente es probabilidad. Aunque suene egocéntrico de mi parte.
Por otro lado...
El planeta Tierra tiene una edad aproximada de 4500 millones de años. El humano (homo sapiens) apareció en este planeta hace 260 mil años, lo que significa un 0.0057% de la edad de la Tierra... ¿Qué probabilidad existe de que en el restante 99.9943% del tiempo existiera en este planeta otra raza distinta a la nuestra con inteligencia y razonamiento?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)